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Quaderna: Ciencia y Pensamiento Per Joan Huguet Rotger. Abogado. Diplomado en Psicología y Ciencias Sociales y Humanidades

Inicio está colaboración hablando del gran Papa que fue Benedicto XVI.
Hombre sencillo, prudente y sabio, pero a la vez de una profundidad racional e intelectual, sólo comparable a los considerados doctores de la Santa Madre Iglesia. En palabras del Cardenal alemán J. Meisner, Benedicto XVI era el “Mozart de la Teología”, no sólo por su sencillez y solido pensamiento, sino también por su profundidad teológica.

Cuando uno lee sus escritos, sus discursos, sus razonamientos teológicos, su debate permanente entre fe y razón y sus encíclicas, se da cuenta que estás frente a un sabio de la teología, la filosofía y la ciencia. Utiliza un lenguaje directo, a modo de preguntas agudas, y reflexiones de gran profundidad, propias de los grandes filósofos y teólogos de la historia de la Iglesia en particular y de la humanidad en general. Se trata de un diálogo permanente entre el pensamiento cristiano antiguo, con el pensamiento contemporáneo y todo ello en su búsqueda permanente de la verdad.

Deja constancia de lo dicho en su autobiografía en la que, entre cosas, dice: “Sencillamente no quería moverme solo en una filosofía manida y envasada, por así decirlo, ya lista para el consumo, sino entender la filosofía como pregunta – ¿qué somos realmente?-, y sobre todo, conocer lo nuevo, familiarizarme con la filosofía moderna. En este sentido era moderno y crítico. La lectura de Steinbüchel fue muy importante para mí…Quería entender de modo nuevo a los pensadores de la Edad Media y la Modernidad temprana y seguir adelante por los caminos abiertos por ellos, aunque tuvo un eco especial en mí el personalismo”.

En este pasaje se nota la influencia de Jonh H. Newman en la búsqueda de la verdad. Al igual que San Agustín, que lo acompañó a lo largo de su vida y en todas sus etapas hasta su búsqueda de la verdad lo condujo a ser crítico al pensamiento relativista y en especial a las posturas dogmáticas del positivismo.

De ahí que podamos afirmar que en Ratzinger confluyen las características doctrinales comunes de los Padres de la Iglesia. A saber: Diálogo con la filosofía para entender mejor los contenidos de la fe; aprecio de la razón para enriquecer y hacer un discurso teológico
concreto; explicitación del mensaje de Cristo en el evangelio en correspondencia del nuevo testamento con el antiguo; el mantenimiento de la pureza doctrinal del cristianismo frente a las nuevas herejías e interpretaciones incorrectas de los temas centrales del cristianismo; y utilización de un lenguaje elegante y conciso para difundir o defender las ideas centrales del cristianismo.

Pablo Blanco, nos explica que: “Los amplios conocimientos bíblicos, históricos y filosóficos de Ratzinger, hacen de su crítica a la modernidad un caso original en el pensamiento contemporáneo”. Y es que el “Papa Sabio”, como yo le llamo, hace de la racionalidad abierta, crítica y humilde, la pieza angular de su pensamiento y denuncia las patologías de la razón y de la religión cuando una abandona a la otra.

Él apela a la fe y a la razón, no como dos caras de una misma moneda, sino en permanente y mutua colaboración. De ahí que la fe sea su centro de pensamiento, haciendo de ésta, de la fe, “el corazón de sus investigaciones”, para profundidad sin descanso en demostrar la compatibilidad y mutua simbiosis entre fe y razón. Trata de recuperar una visión abierta, racional e integradora del conocimiento, siempre en búsqueda de la verdad.

Su gran preocupación era observar como Dios se había vuelto irrelevante en pleno siglo XXI, en sociedades materialistas y principalmente occidentales, y que el hombre basaba, y basa, cualquier explicación de los hechos en criterios única y exclusivamente científicos, a la razón sin más; sin darse cuenta que la ciencia no lo puede explicar todo y que no solo es verdad lo demostrable empíricamente (ciencia); de ahí que insista una y otra vez en que la verdad solo se encuentra cuando fe y razón van de la mano. Hagamos pues de la fe y la razón nuestra arma de combate pacífico contra el reduccionismo racionalista y el relativismo que separa la fe y la razón y recuperemos a Dios como centro de nuestras vidas.

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